
Las moscas pintadas en los cuadros no son un descuido ni un capricho: fueron un recurso habitual en la pintura europea de los siglos XV y XVI, conocido como musca depicta («mosca pintada» en latín). Servían para presumir de técnica con un trampantojo, para recordar la muerte y el pecado, o simplemente para gastar una broma al espectador. El ejemplo más antiguo que se conserva está fechado hacia 1446, y el motivo reaparece siglos después en los bodegones holandeses, en Dalí y en una vitrina de Damien Hirst llena de moscas vivas.
Qué es la «musca depicta»
El término es latín y significa literalmente «mosca pintada». Los historiadores del arte lo usan para nombrar la representación de una mosca como elemento llamativo dentro de un cuadro, casi siempre fuera de lugar: sobre un marco, sobre la ropa de un retratado o junto a una fruta. Según el artículo de Wikipedia dedicado a la musca depicta, fue un recurso extendido en la pintura europea de los siglos XV y XVI, sobre todo en los Países Bajos, Alemania y el norte de Italia.
No era un motivo cualquiera. André Chastel llegó a describir la musca depicta como «emblema de la vanguardia de la pintura» de su época: pintar una mosca creíble era una forma de demostrar que se dominaba el nuevo realismo.
La mosca pintada más antigua: Petrus Christus, hacia 1446
El ejemplo más antiguo conservado es el «Retrato de un cartujo» (Portrait of a Carthusian) de Petrus Christus, fechado hacia 1446. La mosca no está sobre el monje, sino sobre el marco pintado en trampantojo, en el borde inferior del cuadro. El efecto es que parece posada en la superficie del lienzo, como si acabara de llegar desde la sala del museo.
Ese detalle, la mosca en el marco y no en la escena, es la clave de todo el género, como veremos más abajo.
Cuántas moscas pintadas hay: la cuenta de Chastel
André Chastel reunió más de veinte pinturas neerlandesas, alemanas y del norte de Italia con mosca, fechadas entre 1450 y la década de 1510. El reparto que hizo fue este:
- 8 retratos.
- 13 miniaturas religiosas.
- 2 obras de gran formato.
Chastel considera las moscas de trampantojo una moda pasajera: aparecen con fuerza en la segunda mitad del siglo XV y se apagan a principios del XVI. Que el recurso durara tan poco encaja con su lectura de que era, sobre todo, una demostración de habilidad que dejó de sorprender cuando todos la conocían.
Por qué pintaban una mosca: significados
No hay una sola respuesta, y eso es parte de la gracia. Para muchos historiadores del arte la mosca carga con connotaciones de pecado, corrupción y mortalidad: es el insecto que llega a la carne muerta y a la fruta podrida. En esa misma línea entra la relación entre la calavera y la mosca como símbolos de vanitas, el recordatorio pintado de que todo se acaba.
James N. Hogue, en la Enciclopedia de los Insectos, enumera otras funciones posibles:
- Una broma para el espectador.
- Simbolizar la dignidad de las criaturas menores.
- Un ejercicio de privilegio artístico: el pintor pone lo que quiere.
- Indicar que el retrato es post mortem, hecho tras la muerte del retratado.
- Imitar a pintores anteriores que ya lo habían hecho.
Hay además una lectura mágica. Andor Pigler propuso que la mosca tenía una función apotropaica, es decir, que servía para alejar el mal o el mal de ojo. Kandice Rawlings discute esa interpretación. Lo que casi nadie discute es la lectura de Chastel: la mosca como bandera del pintor moderno de su tiempo.
La anécdota del aprendiz que engañó a su maestro
Varias biografías de pintores repiten la misma historia: un aprendiz pintó una mosca tan real que su maestro intentó espantarla con la mano. Vasari se la atribuye a Giotto cuando era aprendiz de Cimabue, y la sitúa sobre la nariz del retratado. La misma anécdota se cuenta de Mantegna en el taller de Francesco Squarcione.
Que se cuente de dos pintores distintos ya dice bastante sobre su veracidad. En el caso de Giotto funciona como metáfora: el discípulo supera al maestro, y lo demuestra con el truco más pequeño y más difícil que existe, hacer creer que un insecto de unos milímetros está vivo sobre la tabla.
El truco del trampantojo: la mosca está sobre el cuadro, no dentro
Dos investigadores han estudiado por separado cómo funciona el engaño. Konečný, a partir de una copia del «Festín del Rosario» de Durero, y Lemeshkin, a partir del retrato de Francysk Skaryna, observan lo mismo: la mosca no se posa sobre los objetos pintados, sino por encima de ellos, y su tamaño es desproporcionadamente grande respecto a la escena.
La razón es sencilla. Si la mosca estuviera dentro del cuadro, a la escala de los personajes, sería diminuta y se vería lejos. Al pintarla grande y «flotando» sobre todo lo demás, el pintor consigue que el espectador la lea como si estuviera posada sobre el propio lienzo, a la distancia a la que él está mirando. Es el mismo principio que la mosca en el marco de Petrus Christus. Es un juego con la mirada no muy distinto del que da nombre a las moscas cartesianas y la historia de Descartes: una mosca que obliga a pensar dónde está exactamente.
Bodegones holandeses y flamencos: la mosca y la fugacidad
Cuando la moda del retrato con mosca se apaga, el motivo cambia de sitio. En los bodegones de los siglos XVI y XVII la mosca se mezcla con frutas, copas o flores y refuerza la idea de la fugacidad de la belleza terrenal, el tema de las vanitas. Una mesa llena de dulces y una mosca encima es una forma elegante de decir que todo se estropea.
Tres ejemplos:
- Clara Peeters, «Bodegón con dulces, romero, vino, joyas y una vela encendida» (1607).
- Balthasar van der Ast, «Cesta de frutas» (hacia 1625).
- Ambrosius Bosschaert, «Jarrón de flores en una ventana» (hacia 1618).
Mucho antes: las moscas de oro del Antiguo Egipto
La mosca como símbolo artístico es muy anterior al Renacimiento. El collar funerario de la reina Ahhotep I incluye tres moscas de oro como colgantes. Se data hacia 1560-1530 a. C. y se conserva en el Museo de Luxor.
Aquí el significado es el contrario al europeo. Para los egipcios la mosca simbolizaba tenacidad y persistencia: el insecto que vuelve una y otra vez por mucho que lo espantes. Por eso el collar de moscas de oro se otorgaba como condecoración militar por valor en combate. De plaga a medalla, según la época.
La mosca en el arte contemporáneo: Dalí y Damien Hirst
En el siglo XX el insecto vuelve a la obra de los artistas. Salvador Dalí las usó repetidamente, y en sinek.es ya hemos contado qué hacen las moscas en la obra de Dalí.
El caso más radical es Damien Hirst con «A Thousand Years» (1990). No es una mosca pintada, sino miles de moscas reales: una vitrina de cristal con una cabeza de vaca en descomposición, larvas que se convierten en moscas y un matamoscas eléctrico. Dentro de la obra ocurre un ciclo vital completo, nacimiento, alimentación y muerte, a la vista del público. Es la musca depicta llevada al extremo: ya no hace falta pintar la mosca para recordar la corrupción y la mortalidad, basta con dejarla vivir.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la «musca depicta»?
Es la expresión latina para «mosca pintada»: la representación de una mosca como elemento llamativo de un cuadro. Fue un recurso extendido en la pintura europea de los siglos XV y XVI, sobre todo en los Países Bajos, Alemania y el norte de Italia.
¿Cuál es la mosca pintada más antigua que se conserva?
La del «Retrato de un cartujo» de Petrus Christus, fechado hacia 1446. La mosca está posada sobre el marco pintado en trampantojo, no sobre el personaje.
¿Por qué los pintores ponían una mosca en el cuadro?
Por varios motivos: demostrar su habilidad con el trampantojo, recordar el pecado, la corrupción y la mortalidad, gastar una broma al espectador, indicar que un retrato era post mortem o imitar a pintores anteriores. Andor Pigler propuso además una función apotropaica, para alejar el mal de ojo, aunque Kandice Rawlings discute esa lectura.
¿Es verdad que Giotto pintó una mosca para engañar a Cimabue?
Así lo cuenta Vasari: Giotto, aprendiz de Cimabue, pintó una mosca sobre la nariz de un retrato y su maestro intentó espantarla con la mano. La misma anécdota se cuenta de Mantegna en el taller de Francesco Squarcione, así que funciona más como metáfora del discípulo que supera al maestro que como hecho comprobado.
¿Qué significa el collar de moscas de oro egipcio?
El collar funerario de la reina Ahhotep I, datado hacia 1560-1530 a. C. y conservado en el Museo de Luxor, lleva tres moscas de oro. En Egipto la mosca simbolizaba tenacidad y persistencia, y el collar se otorgaba como condecoración militar por valor en combate.
¿Hay moscas en el arte contemporáneo?
Sí. Salvador Dalí las usó en su obra y Damien Hirst las convirtió en protagonistas de «A Thousand Years» (1990): una vitrina con una cabeza de vaca en descomposición, larvas que se transforman en moscas y un matamoscas eléctrico, un ciclo vital real dentro de la obra.
Fuentes
- Wikipedia (en inglés): «Musca depicta»
- HA! Historia y Arte: «La musca depicta: la mosca pintada y los pintores del Renacimiento»
- Egypt Museum: «Necklace of Ahhotep with golden flies»
- Egiptología.com: «La reina Ahhotep»
- Artchive: «A Thousand Years», Damien Hirst (1990)
La mosca no solo se posó en los cuadros: en los años treinta también saltó a los cielos, porque «avión mosca» fue el apodo que recibió en España el caza soviético Polikarpov I-16.
