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«Por si las moscas»: origen y significado de la expresión

Retrato en macro de una mosca doméstica (Musca domestica) vista a 10 aumentos

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«Por si las moscas» significa por si acaso: hacer o evitar algo para que no ocurra un daño que no se ve venir. Así lo define el Diccionario de la lengua española y así se usa desde Cádiz hasta Buenos Aires. Su origen, en cambio, no está resuelto. Lo único documentado es que la frase ya corría de boca en boca en Madrid en 1919, como recoge el Centro Virtual Cervantes, y que las tres explicaciones que circulan (la comida tapada, la plaga de Egipto y el milagro de san Narciso) tienen más de hipótesis que de prueba, según repasa La Vanguardia. Aquí separamos lo que se sabe de lo que se repite.

¿Qué significa exactamente «por si las moscas»?

La RAE la registra como locución adverbial coloquial con una definición de seis palabras: «por si acaso, por lo que pueda suceder». No describe una acción concreta, sino una actitud: la de quien toma una precaución pequeña frente a un fastidio posible. Llevar el paraguas aunque no amenace lluvia, guardar un recibo que probablemente nunca haga falta, salir diez minutos antes. La Vanguardia la traduce al inglés con un just in case que pierde el insecto por el camino.

Hay un detalle curioso que señala Arturo Ortega Morán en el Rinconete del Cervantes: la expresión se oye en España y en toda Hispanoamérica, y en cada país mucha gente está convencida de que es cosa de su tierra. Un mexicano la siente mexicana; un andaluz, andaluza. Esa sensación de propiedad compartida es una pista de lo rápido que viajó.

¿Desde cuándo se dice? El rastro en los papeles

Antes del siglo XX no hay noticia de la locución, según el Centro Virtual Cervantes. El primer rastro impreso que se conoce lo localizó Ortega Morán en Madrid Sport, un periódico deportivo madrileño, en 1919: «Por si las moscas, como dicen los chicos de la calle». El hallazgo lo recoge La Vanguardia a partir del libro Cápsulas de la lengua: las palabras y sus historias (2014).

Esa coletilla importa más que la fecha. Si en 1919 un redactor aclaraba que la decían «los chicos de la calle», la frase ya era jerga popular, nacida años antes y todavía sin carta de naturaleza en la prensa. La redacción la tomaba prestada, no la inventaba.

Once años después aparece en literatura. En Imán (1930), la novela de Ramón J. Sender sobre la guerra de Marruecos, un soldado dice: «¡Tonterías! ¿Dicen que pué que salgamos mañana? Pues me gasto ahora ocho perras que tengo, por si las moscas». Con ese ejemplo en la mano, Ortega Morán defiende en el Cervantes que la expresión nació en España y se extendió deprisa por el resto del mundo hispanohablante. Es la hipótesis mejor apoyada sobre el dónde. Sobre el por qué moscas, el terreno es otro.

Las tres teorías sobre su origen

Xavier Vilaltella, en La Vanguardia, resume las tres explicaciones que se han propuesto. Ninguna tiene un documento que la confirme, pero no todas valen lo mismo.

1. Tapar la comida antes de que lleguen las moscas

Es la más repetida y la más sensata. Antes de la nevera, la comida se cubría con un paño para que las moscas no se posaran en ella. No hacía falta ver una mosca para tapar el plato: se tapaba «por si las moscas», por si venían. La precaución contra un insecto que quizá no aparezca es exactamente la idea que la locución expresa hoy. La Vanguardia añade que la relación entre insectos y enfermedad es antigua: los médicos de la Roma clásica ya vinculaban a los mosquitos con ciertos males. La costumbre de proteger los alimentos tiene, por tanto, siglos de recorrido.

2. La plaga de moscas de Egipto

La segunda explicación mira a la Biblia. Entre las diez plagas que, según el Éxodo, Yahvé envió contra Egipto para que el faraón liberase al pueblo hebreo, hubo una de moscas. De ahí, dice esta teoría, la mosca habría pasado a simbolizar cualquier desgracia que pueda caer de golpe, y «por si las moscas» sería un «por si viene la plaga». Lo recoge La Vanguardia como posibilidad, sin ningún texto que una el relato bíblico con la frase castellana.

3. San Narciso de Girona y las moscas de 1285

La tercera es la más vistosa y la peor sostenida. Una tradición gerundense cuenta que, durante el ataque francés de 1285, del sepulcro de san Narciso salió una nube de moscas que diezmó al ejército invasor y liberó la ciudad. El trasfondo histórico es real: ese año Felipe III de Francia invadió la Corona de Aragón y una epidemia de peste castigó a sus tropas en Girona. Pero, como subraya La Vanguardia, la mosca no tuvo ningún papel en aquello, las hagiografías no respaldan el milagro y los historiadores no han encontrado nada que conecte la leyenda con la expresión. Que una frase documentada en 1919 venga de un suceso de 1285 sin dejar rastro escrito en seis siglos es, como poco, improbable.

Qué es seguro y qué es leyenda

Afirmación Qué sabemos
Significa «por si acaso» Seguro. Lo fija la RAE.
Se usa en España y en Hispanoamérica Seguro. Lo confirman el CVC y La Vanguardia.
Primera aparición escrita: Madrid Sport, 1919 Documentado. Puede aparecer una cita anterior, pero no antes del siglo XX.
Nació en España Hipótesis razonable de Ortega Morán, apoyada en Sender (1930).
Viene de tapar la comida Verosímil, sin prueba documental.
Viene de la plaga de Egipto Posible, sin ninguna prueba.
Viene del milagro de san Narciso Leyenda. Sin respaldo histórico ni hagiográfico.

La mosca, símbolo de lo que acecha

Que la mosca cargue con el papel de lo que acecha dice más de nosotros que del insecto. Del refrán al poema, su huella se sigue en las curiosidades de la mosca en la cultura popular.

Si la mosca sirve para nombrar el peligro difuso es porque lleva milenios cargando con esa fama. Los filisteos llamaban «señor de las moscas» a Belcebú, un nombre que la tradición cristiana acabó aplicando al demonio, como recuerda La Vanguardia. En 1954 William Golding recuperó el título para El señor de las moscas, la novela en la que un grupo de niños aislados en una isla descubre lo poco que tarda en descomponerse la civilización. En los dos casos, la mosca no es el mal en sí: es su aviso, lo que llega primero y anuncia que algo se está pudriendo. Esa idea de la mosca como señal de lo que puede torcerse encaja con una frase que nombra la precaución, y en castellano la mosca lleva más de un siglo en la poesía: Antonio Machado le dedicó «Las moscas», un poema que sigue leyéndose hoy.

La mosca en el refranero: de Correas a hoy

La locución es del siglo XX, pero la mosca en el habla castellana es muy anterior. Gonzalo Correas, en su Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627), ya recogía varias, con la ortografía fonética que él usaba, según cita el Centro Virtual Cervantes:

  • «Pikole la moska» y «Pikar la moska»: el antecedente directo de nuestro «¿qué mosca te ha picado?».
  • «Tomar moska»: enojarse.
  • «Pegarse komo moska»: pegarse a alguien con pesadez, sin dejarlo en paz.
  • «En boka zerrada no entra moska ni haraña»: el refrán que hoy decimos sin la araña.

Cuatro siglos después, la mosca sigue muy activa en el idioma. La Vanguardia repasa las más vivas:

  • Mandar a alguien a cazar moscas: quitárselo de encima con una tarea inútil.
  • ¿Qué mosca le ha picado?: preguntarse por un enfado repentino.
  • En boca cerrada no entran moscas: mejor callar.
  • La mosca cojonera: la persona que incordia sin descanso.
  • Estar con la mosca detrás de la oreja: sospechar.
  • Por si las moscas: por si acaso.

Casi todas comparten un matiz: la mosca molesta, no mata. El lingüista Mario García-Page, citado por La Vanguardia, habla precisamente de lo «pesadas» que son estas expresiones. El idioma ha retratado al insecto tal como lo vivimos en la cocina: una presencia pequeña, insistente y fastidiosa.

Por qué moscas y no otro insecto

La palabra viene del latín musca, como indica el Cervantes, y nombra al bicho doméstico por excelencia: el que entra por la ventana, se posa en la fruta y vuelve por mucho que lo espantes. Una avispa pica, una cucaracha da asco, pero ninguna encarna tan bien la molestia probable y no segura. Nadie sabe si vendrá una mosca; todo el mundo sabe que puede venir. Esa incertidumbre cotidiana es el motor de la frase. Por eso la explicación de la comida tapada resulta tan convincente: describe una precaución que millones de personas hacían cada día, sin pensar, contra un insecto que a veces no llegaba.

Y esa es la paradoja de «por si las moscas». Se usa como fórmula de prudencia, pero su propio origen es un caso de prudencia bien entendida: hay una explicación verosímil, dos relatos sin pruebas y un primer documento de 1919 que dice que la frase ya era vieja cuando se escribió. Lo honesto es dar por seguro lo que fija la RAE, lo que documenta el CVC y poco más. Lo demás, por si las moscas, conviene contarlo como lo que es: una buena historia.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa «por si las moscas»?

Significa «por si acaso, por lo que pueda suceder». Es una locución adverbial coloquial que la RAE registra en la entrada de «mosca» y que se usa para justificar una precaución pequeña ante un fastidio posible.

¿De dónde viene la expresión «por si las moscas»?

No hay certeza. La explicación más aceptada es que viene de tapar la comida con un paño para que no se posaran las moscas, una costumbre anterior a las neveras. Otras dos teorías (la plaga de moscas de Egipto y el milagro de san Narciso de Girona) no tienen ninguna prueba documental.

¿Cuándo se documenta por primera vez «por si las moscas»?

El primer uso impreso conocido es de 1919, en el periódico deportivo madrileño Madrid Sport, y en 1930 aparece en la novela Imán, de Ramón J. Sender. No hay noticia de la locución antes del siglo XX, lo que indica que ya era popular cuando se escribió.

¿La expresión es española?

La hipótesis mejor apoyada, del filólogo Arturo Ortega Morán, es que nació en España y se extendió muy rápido por todo el mundo hispanohablante. Hoy se usa igual en España y en Hispanoamérica.

¿Por qué se dice «moscas» y no otro insecto?

Porque la mosca doméstica encarna como ningún otro bicho la molestia probable: no siempre está, pero puede estar, y es insistente sin ser peligrosa. Esa incertidumbre cotidiana es la que nombra la frase.

¿Cómo se dice «por si las moscas» en inglés?

El equivalente es «just in case», aunque pierde la referencia al insecto. En español, la mosca aporta el matiz de fastidio imprevisible que la fórmula inglesa no tiene.