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Mosca de la arena (flebótomo): qué es, si pica y cómo evitarla

Flebótomo (Phlebotomus papatasi) alimentándose sobre la piel durante una toma de sangre

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La «mosca de la arena» no es un mosquito ni tiene nada que ver con la mosca doméstica que da vueltas por la cocina. Es un flebótomo: un insecto diminuto, peludo y silencioso que casi nadie ve pero que en España es el único transmisor de la leishmaniasis. Conviene saber cómo es, cuándo pica y qué riesgo real supone.

No la confundas con las moscas en la playa que molestan sobre la toalla: esas son otros insectos y no transmiten leishmaniasis.

¿Qué es la mosca de la arena y por qué preocupa?

La mosca de la arena o flebótomo es un insecto de 1,5 a 3,5 mm, de color amarillo pajizo, que vuela sin zumbar al anochecer. Solo pica la hembra, que necesita sangre para poner huevos. La mayoría de sus picaduras no transmiten ninguna enfermedad, pero en España es el único vector de la leishmaniasis y del virus Toscana.

Pertenece a la familia Psychodidae, subfamilia Phlebotominae, dentro del orden de los dípteros, según explica Stopleishmania, iniciativa de la Universidad Complutense, el Instituto de Salud Carlos III y la Comunidad de Madrid. Es decir, es pariente lejano de las moscas y los mosquitos, pero no es ni lo uno ni lo otro. El nombre popular viene de los países donde se le asocia a playas y suelos arenosos; en algunos países de Latinoamérica se llama «mosca de la arena» a otros insectos distintos, así que el nombre científico, Phlebotomus, evita confusiones (Wikipedia).

Cómo es el flebótomo y cómo se distingue

Al flebótomo se le distingue mejor cuando se le pone al lado de otras moscas. Esas otras, cada una con su rareza, se repasan en las curiosidades de otras moscas.

Lo primero que sorprende es el tamaño. Un flebótomo adulto mide entre 1,5 y 3,5 mm, menos de la mitad que un mosquito común, y cabe sin problemas por la malla de una mosquitera corriente. El cuerpo y las alas están cubiertos de pelo fino, lo que le da un aspecto aterciopelado. Las alas, en reposo, se mantienen levantadas en forma de «V» sobre el cuerpo, en lugar de plegadas hacia atrás como en los mosquitos. El color es amarillo pajizo o arena, de ahí el nombre.

El vuelo es otra pista. El flebótomo no zumba: se desplaza a saltos cortos y en silencio, pegado a las paredes y al suelo, según describe el informe de situación del Ministerio de Sanidad. Si al anochecer nota una picadura y no ha oído nada, es más probable que sea un flebótomo que un mosquito.

Flebótomo (mosca de la arena) Mosquito común Mosca doméstica
Tamaño 1,5-3,5 mm 4-8 mm 6-9 mm
Color Amarillo pajizo Pardo o gris Gris con franjas oscuras
Cuerpo Muy peludo, alas en «V» Liso, alas plegadas Robusto, alas plegadas
Sonido Silencioso Zumbido agudo Zumbido grave
¿Pica? Sí, solo la hembra Sí, solo la hembra No pica
Horario Crepúsculo y noche Noche (y día en el mosquito tigre) Día

La mosca doméstica, por cierto, no pica a nadie: se alimenta lamiendo y absorbiendo líquidos, como contamos en qué comen las moscas. Si lo que tiene en casa es una mosca de verdad, el problema es otro y las soluciones también: las encontrará en cómo acabar con las moscas.

¿Pica la mosca de la arena?

Sí, pero solo las hembras. Necesitan una toma de sangre para que maduren los huevos; los machos, y también las hembras el resto del tiempo, se alimentan de néctar y azúcares de las plantas (Stopleishmania). La picadura suele notarse como un pequeño habón rojo que pica, parecido al de un mosquito, y a menudo aparecen varias juntas en zonas de piel descubierta: tobillos, brazos, cuello y cara.

Lo importante: la inmensa mayoría de las picaduras no transmiten nada. Para que un flebótomo contagie la leishmaniasis, esa hembra concreta tiene que haber picado antes a un animal infectado. El parásito no pasa de la madre a sus huevos, así que cada insecto nace «limpio» y solo se infecta si se alimenta de un reservorio enfermo, según detalla el Ministerio de Sanidad. Fuera de la temporada cálida, las picaduras ni siquiera son posibles: en invierno el flebótomo está en fase de larva.

Dónde y cuándo aparece en España

En España viven más de una docena de especies de flebótomos, pero solo dos transmiten la leishmaniasis con eficacia: Phlebotomus perniciosus y Phlebotomus ariasi (Stopleishmania). Están presentes en casi toda la península y Baleares, sobre todo en zonas rurales y periurbanas con huertos, corrales, escombreras, muros de piedra y madrigueras, que es donde crían las larvas.

Estos son los factores que marcan su actividad, según el informe del CCAES:

  • Temporada: de mayo a septiembre u octubre. Con los veranos cada vez más largos, la temporada se está alargando.
  • Horario: crepúsculo, primeras horas de la noche y amanecer. A pleno día se esconde en grietas y rincones húmedos.
  • Temperatura: necesita más de 16-18 ºC para volar. En noches frescas apenas hay actividad.
  • Viento y lluvia: no vuela con viento superior a 1 m/s ni apenas con lluvia. Una noche de brisa es una noche tranquila.
  • Luz: le atrae mucho. Las luces de porches y terrazas encendidas al anochecer funcionan como reclamo.
  • Radio de vuelo: menos de 2 km. Si hay flebótomos en su casa, el criadero y el reservorio están cerca.

Este último dato explica por qué el problema es tan local: un foco en un barrio puede no afectar al de al lado. Y también por qué las medidas en el propio entorno (perros tratados, luces, mosquiteras) sirven de algo.

La leishmaniasis: el riesgo real

La leishmaniasis, también llamada leishmaniosis, es una enfermedad causada por un parásito del género Leishmania. En toda la cuenca mediterránea y en España la especie responsable es Leishmania infantum. Es una zoonosis: circula entre animales y el flebótomo es el puente hasta las personas (Ministerio de Sanidad).

El reservorio principal en España es el perro doméstico. También pueden portar el parásito liebres, conejos, zorros y roedores. Lo que no ocurre es el contagio directo: la leishmaniasis no se transmite de persona a persona, ni de un perro enfermo a su dueño por lamerle o convivir con él, ni por comer carne de liebre o conejo infectados (Stopleishmania). Siempre hace falta la picadura del flebótomo.

Leishmaniasis cutánea

Es la forma más frecuente y la menos grave. Entre una semana y cuatro meses después de la picadura aparece una o varias lesiones en la piel, que se abren y forman una úlcera de bordes elevados. Lo habitual es que no duelan. Curan solas en meses, aunque pueden dejar cicatriz, según MedlinePlus.

Leishmaniasis mucocutánea

Afecta a las mucosas de la nariz, la boca o la garganta, y puede destruir tejido si no se trata. En España es poco frecuente; se asocia sobre todo a otras especies de Leishmania propias de América.

Leishmaniasis visceral (kala-azar)

Es la forma grave. Aparece entre dos y seis meses después de la picadura y afecta al bazo, al hígado y a la médula ósea. Los síntomas son fiebre prolongada, pérdida de peso, aumento del tamaño del bazo y del hígado, y anemia. Sin tratamiento es mortal; con tratamiento, se cura (MedlinePlus, Ministerio de Sanidad).

Cifras en el mundo y en España

Según la Organización Mundial de la Salud, la leishmaniasis es endémica en 98 países, con alrededor de un millón de casos nuevos al año y más de 20.000 muertes anuales, cifras que recoge también esta revisión publicada en PubMed Central. En España es enfermedad de declaración obligatoria desde 1982 y entre 2014 y 2017 se notificaron de media unos 340 casos al año. El brote de Fuenlabrada, iniciado en 2009 en el suroeste de Madrid, fue el mayor registrado en Europa y sacó a la luz el papel de liebres y conejos como reservorio.

Quién tiene más riesgo

Cualquier persona que viva en una zona con flebótomos puede infectarse, pero la mayoría de los adultos sanos controlan el parásito sin llegar a enfermar. Quienes sí desarrollan la enfermedad con más frecuencia son los niños pequeños y las personas con el sistema inmunitario debilitado: pacientes en tratamiento inmunosupresor, con cánceres hematológicos o con infección por VIH (Stopleishmania).

Otras enfermedades: el virus Toscana

La leishmaniasis no es lo único que lleva el flebótomo. Phlebotomus perniciosus también transmite el virus Toscana, un flebovirus que en verano es una de las causas más frecuentes de meningitis vírica en el Mediterráneo, según la Fundación iO.

La incubación es de 3 a 7 días. Los síntomas son fiebre, dolor de cabeza intenso, náuseas o vómitos y dolores musculares. En la mayoría de los casos el cuadro dura alrededor de una semana y se cura solo, sin secuelas. No existe vacuna ni tratamiento específico; se tratan los síntomas. En la provincia de Granada, una de las zonas más estudiadas, hasta el 25 % de la población tiene anticuerpos frente al virus, señal de que la infección es más común de lo que parece y casi siempre pasa desapercibida (Fundación iO, Ministerio de Sanidad).

Cómo evitar la picadura

No hay vacuna humana contra la leishmaniasis, así que la prevención consiste en no dejarse picar y en cortar el ciclo del parásito. Estas son las medidas que recomiendan el Ministerio de Sanidad y Stopleishmania:

  1. Repelente con DEET en la piel descubierta y sobre la ropa cuando salga al anochecer en zonas de riesgo. Siga las indicaciones del envase, sobre todo en niños.
  2. Manga larga y pantalón largo al caer la tarde, en especial en el campo, en urbanizaciones con parcelas y cerca de animales.
  3. Mosquiteras de malla fina en ventanas y camas. Las de mosquito convencionales no sirven: el flebótomo pasa por los agujeros. Busque malla con luz inferior a 1 mm o tratada con insecticida.
  4. Evite los perfumes y lociones olorosas por la noche, que atraen a los insectos hematófagos.
  5. Reduzca la luz exterior al anochecer o aléjela de las zonas donde se sienta la gente. La luz atrae al flebótomo.
  6. Evite el crepúsculo y la primera parte de la noche al aire libre en zonas donde se sepa que hay transmisión, al menos durante la temporada de mayo a octubre.
  7. Proteja al perro. Collar o pipeta repelente durante toda la temporada, revisión veterinaria periódica y, si el veterinario lo aconseja, vacunación canina. Un perro protegido es un reservorio menos cerca de casa.
  8. Elimine criaderos. Las larvas crecen en suelo húmedo con materia orgánica: escombros, montones de leña, corrales sucios y grietas de muros. Mantener esos puntos limpios y secos reduce la población local.

Si lo que quiere es reducir insectos voladores en general en casa, muchas de las soluciones naturales para repeler moscas y las trampas para moscas ayudan también con otros dípteros, aunque contra el flebótomo lo decisivo es la mosquitera fina y el repelente.

Preguntas frecuentes sobre la mosca de la arena

¿La mosca de la arena es lo mismo que el flebótomo?

Sí. «Mosca de la arena» es el nombre popular del flebótomo, un díptero de la subfamilia Phlebotominae. No es un mosquito ni una mosca doméstica, aunque esté emparentado con ambos.

¿Cómo sé si me ha picado un flebótomo?

No se puede saber con certeza por la picadura: es un habón rojo que pica, parecido al de un mosquito, a menudo varios juntos en piel descubierta. La pista es el contexto: anochecer, temporada cálida, zona rural o con perros, y que no haya oído zumbido.

¿Toda picadura de mosca de la arena transmite leishmaniasis?

No. Solo transmite el parásito la hembra que antes ha picado a un animal infectado. El parásito no pasa a los huevos, así que cada insecto nace sin él. La mayoría de las picaduras no causan más que molestia.

¿Puede contagiarme mi perro la leishmaniasis?

No por contacto directo. El perro enfermo es el reservorio del que se infecta el flebótomo, pero lamidos, mordiscos o convivir con él no transmiten la enfermedad. Tratar y proteger al perro reduce el riesgo para toda la zona.

¿Cuándo hay que ir al médico?

Si semanas o meses después de una picadura aparece una úlcera en la piel que no cura, o si hay fiebre prolongada, pérdida de peso y cansancio sin explicación, sobre todo en niños o personas inmunodeprimidas. La leishmaniasis tiene tratamiento eficaz; los remedios caseros no la curan.

¿Hay flebótomos en invierno?

No en forma adulta. Con el frío el insecto pasa el invierno como larva en el suelo y no pica ni transmite nada. Los adultos aparecen cuando las temperaturas superan de forma estable los 16-18 ºC, de mayo a octubre.

Para terminar: respeto, no alarma

El flebótomo lleva miles de años en el Mediterráneo y la gran mayoría de las personas que conviven con él nunca enferman. Conocer cuándo vuela, usar repelente y mosquitera fina en verano y cuidar al perro bastan para reducir el riesgo a casi nada. Y si después de una picadura aparece una úlcera que no cierra o una fiebre que no se explica, la respuesta no está en internet sino en la consulta: la leishmaniasis se diagnostica con una prueba sencilla y se cura con tratamiento.

Foto de cabecera: CDC / James Gathany, dominio público, vía Wikimedia Commons. Muestra un flebótomo (Phlebotomus papatasi) durante una toma de sangre.