Saltar al contenido

Las moscas, de Antonio Machado: texto y significado del poema

Tumba de Antonio Machado en el cementerio de Colliure (Francia)

Actualizado el · Por

«Las moscas» es un poema de Antonio Machado publicado en 1907 en Soledades. Galerías. Otros poemas, dentro de la sección «Humorismos, fantasías, apuntes». El poeta se dirige a las moscas de toda la vida, las que ha visto posarse en cada rincón de su infancia, de su escuela y de su juventud, y las convierte en el hilo que le devuelve la memoria: «me evocáis todas las cosas». Aquí tienes el texto completo, el contexto en que se escribió y una lectura de lo que significan esas moscas vulgares.

Texto completo de «Las moscas»

Vosotras, las familiares,
inevitables golosas,
vosotras, moscas vulgares,
me evocáis todas las cosas.

¡Oh, viejas moscas voraces
como abejas en abril,
viejas moscas pertinaces
sobre mi calva infantil!

¡Moscas del primer hastío
en el salón familiar,
las claras tardes de estío
en que yo empecé a soñar!

Y en la aborrecida escuela,
raudas moscas divertidas,
perseguidas
por amor de lo que vuela,

—que todo es volar—, sonoras
rebotando en los cristales
en los días otoñales…
Moscas de todas las horas,

de infancia y adolescencia,
de mi juventud dorada;
de esta segunda inocencia,
que da en no creer en nada,

de siempre… Moscas vulgares,
que de puro familiares
no tendréis digno cantor:
yo sé que os habéis posado

sobre el juguete encantado,
sobre el librote cerrado,
sobre la carta de amor,
sobre los párpados yertos
de los muertos.

Inevitables golosas,
que ni labráis como abejas,
ni brilláis cual mariposas;
pequeñitas, revoltosas,
vosotras, amigas viejas,
me evocáis todas las cosas.

Antonio Machado, Soledades. Galerías. Otros poemas (1907). Texto en dominio público, cotejado con Wikisource y poesi.as.

Contexto: Soledades (1907) y la generación del 98

Retrato de Antonio Machado en la edición de Poesías completas de 1928
Retrato publicado en Poesías completas (1928), dos décadas después de Soledades [Retrato de Antonio Machado, dominio público]

Antonio Machado nació en Sevilla el 26 de julio de 1875 y murió en Colliure (Francia) el 22 de febrero de 1939, en el exilio, con la Guerra Civil todavía abierta. Fue el representante más joven de la generación del 98, el grupo de escritores que miró a España con ojos críticos tras la pérdida de las últimas colonias.

Su primer libro, Soledades, salió en 1903. Cuatro años después, en 1907, Machado lo amplió y lo reordenó con el título Soledades. Galerías. Otros poemas. En esa edición ampliada es donde aparece «Las moscas», agrupado en la sección «Humorismos, fantasías, apuntes». El nombre de la sección ya avisa: aquí Machado baja el tono, se permite el humor y mira lo pequeño. No hay paisaje castellano ni meditación sobre el tiempo con mayúsculas. Hay un insecto zumbando en el salón de su casa.

Y, sin embargo, el tema de fondo es el mismo que recorre todo el libro: el paso del tiempo y lo que queda de él en la memoria. Machado solo cambia la puerta por la que entra.

Qué significan las moscas en el poema

Tumba de Antonio Machado en el cementerio de Colliure, Francia
Machado murió exiliado en Colliure en 1939 y sigue enterrado en su cementerio [Hovallef · CC BY 4.0]

La clave la da el primer verso y la repite el último: «me evocáis todas las cosas». Las moscas no son el tema del poema. Son el disparador del recuerdo. Como han estado en todas partes, al verlas de nuevo el poeta vuelve a estar en todas partes a la vez.

La mosca como símbolo de la memoria y del tiempo vivido

Machado recorre su propia vida siguiendo a las moscas. Están sobre su «calva infantil», en el «salón familiar» de las tardes de verano en que «empecé a soñar», en la «aborrecida escuela», en los cristales de los «días otoñales». Las llama «moscas de todas las horas»: de la infancia, de la adolescencia, de la «juventud dorada» y de esta «segunda inocencia» adulta «que da en no creer en nada». Cada etapa tiene su mosca, y la mosca es lo único que no ha cambiado. Por eso sirve para unir el pasado con el presente.

Lo cotidiano frente a lo trascendente

El poema compara a las moscas con las abejas y las mariposas, y las deja perder las dos veces: «ni labráis como abejas, / ni brilláis cual mariposas». No producen nada ni son bellas. Son «vulgares», «golosas», «pertinaces». Machado elige a propósito al insecto sin prestigio para hablar de lo que de verdad importa, y lo hace sin solemnidad: las trata de «amigas viejas».

La infancia, la nostalgia y la muerte

La penúltima estrofa es la más seria del poema. El poeta sabe que las moscas se han posado «sobre el juguete encantado, / sobre el librote cerrado, / sobre la carta de amor, / sobre los párpados yertos / de los muertos». En cuatro imágenes pasa del juguete de niño al libro de estudiante, de la carta de amor al cadáver. Es la vida entera, y la mosca ha tocado cada una de sus estaciones, también la última. El tono ligero del principio no desaparece, pero ahora sabemos qué hay debajo.

«No tendréis digno cantor»: la poesía de lo vulgar

Machado dice que las moscas, «de puro familiares», no tendrán «digno cantor». Es una ironía: el poema que estamos leyendo es exactamente eso, un canto a las moscas. Lo que de tan cercano nadie mira merece también su poema. Esa idea, encontrar lo poético en lo que todos tenemos delante, es una de las señas de la poesía de Machado, y «Las moscas» la lleva al extremo.

Las moscas en la cultura: de Machado a Sartre

De Machado a Sartre, la mosca ha dado más juego en la cultura del que se le reconoce. Ese hilo, con el refranero y algún apodo inesperado, continúa en las moscas en la cultura y otras curiosidades.

Machado no es el único que ha mirado a este insecto en busca de un sentido. En el teatro, Jean-Paul Sartre las convirtió en el castigo colectivo de toda una ciudad en su obra Las moscas, de la que hablamos en nuestra entrada sobre Sartre y las moscas. En la novela, William Golding puso una cabeza de cerdo cubierta de moscas en el centro de El señor de las moscas (1954) para hablar del mal que llevamos dentro. La mosca también vive en el refranero popular: «por si las moscas» es solo el dicho más usado de una larga lista, en la que también está «en boca cerrada no entran moscas».

Fuera de la literatura, la mosca sigue cargada de significados. En el mundo de los sueños, soñar con moscas se ha interpretado de muchas maneras, casi siempre ligadas a la molestia y a lo que no conseguimos quitarnos de encima. Y en el lenguaje popular, las moscas cartesianas nos recuerdan que hasta un insecto puede servir para pensar. Machado, en cambio, no las usa para castigar ni para asustar: las usa para recordar. Es, probablemente, el poema más cariñoso que se ha escrito sobre ellas.

El paso de las moscas por la ficción no acaba en Machado: en el blog también contamos La casa de la mosca fosca, el álbum infantil de Kalandraka que da a estos insectos un papel protagonista.

Preguntas frecuentes

¿Quién escribió el poema «Las moscas»?

Lo escribió Antonio Machado (Sevilla, 1875 – Colliure, 1939), poeta de la generación del 98. Es uno de los poemas de su primera etapa.

¿En qué libro aparece «Las moscas» de Machado?

Aparece en Soledades. Galerías. Otros poemas, la edición ampliada de su primer libro, publicada en 1907. Dentro del libro está en la sección «Humorismos, fantasías, apuntes».

¿Qué significa «me evocáis todas las cosas»?

Significa que las moscas le traen a la memoria toda su vida. Como han estado presentes en cada etapa (la infancia, la escuela, la juventud, la madurez), al verlas el poeta recuerda todo lo que ha vivido. El verso abre y cierra el poema.

¿Por qué dice Machado que las moscas no tendrán «digno cantor»?

Porque son demasiado familiares y vulgares para que nadie las considere dignas de un poema. Es una ironía: el propio Machado les está dedicando uno. Con ello defiende que lo cotidiano también merece poesía.

¿De qué trata el poema «Las moscas»?

Trata del paso del tiempo y de la memoria. Machado usa a las moscas, presentes en todas las escenas de su vida, como símbolo de lo que permanece mientras todo lo demás cambia, incluida la cercanía de la muerte.

Fuentes

No fue Machado el único que acabó fijándose en ellas: un caza soviético de la Guerra Civil se ganó el sobrenombre de avión mosca.