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¿Tienen corazón las moscas? Así late (y así respiran sin pulmones)

Abdomen de una mosca doméstica (Musca domestica) visto a 8 aumentos

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¿Tienen corazón las moscas?

Sí. Una mosca tiene corazón, pero no se parece al tuyo. Es el vaso dorsal: un tubo muscular fino que recorre la espalda del insecto, justo por debajo de la pared del cuerpo, y que bombea su fluido corporal hacia la cabeza. No tiene cuatro cámaras, no tiene arterias ni venas y no mueve sangre roja. Según el curso de entomología general de la Universidad Estatal de Carolina del Norte (NCSU), ese tubo es el componente estructural principal de todo el sistema circulatorio del insecto.

La pregunta tiene truco, porque la palabra «corazón» nos lleva a pensar en un órgano con cámaras, válvulas y un circuito cerrado de tuberías. Nada de eso existe dentro de una mosca. Lo que hay es un sistema abierto: el fluido pasa buena parte del tiempo suelto por las cavidades del cuerpo, bañando los órganos sin ningún conducto que lo encierre. Si ya conoces las partes de una mosca por fuera, este artículo te enseña lo que ocurre bajo el exoesqueleto.

Y hay una segunda sorpresa: el corazón de la mosca no sirve para respirar. El oxígeno llega a sus células por otra vía, sin pulmones y sin pasar por la circulación. Vamos por partes.

El vaso dorsal: el corazón que corre por la espalda

Imagina un tubo blando tendido a lo largo del dorso del insecto, desde la punta del abdomen hasta la cabeza. Ese tubo tiene dos tramos con nombre propio. El tramo del abdomen es el corazón: ahí está el músculo que bombea y ahí están las válvulas. El tramo que sigue hacia el tórax y la cabeza es la aorta, un conducto simple sin válvulas ni musculatura, por el que el fluido avanza empujado desde atrás. La descripción de la NCSU lo resume así: en el abdomen el vaso dorsal se llama corazón, y por delante de él pierde válvulas y músculo y pasa a ser un tubo sencillo, la aorta.

Este tubo es, además, el único órgano cerrado de toda la circulación de la mosca. El resto del recorrido ocurre a cielo abierto, en el hemocele, que es el conjunto de cavidades del cuerpo donde se alojan los órganos. El fluido sale por el extremo delantero de la aorta, baña la cabeza, baja por el tórax y el abdomen bañando intestino, músculos y sistema nervioso, y vuelve a entrar en el corazón por sus válvulas. El capítulo dedicado a la circulación de la Universidad de California en Riverside describe este mismo recorrido para los insectos en general.

En la mosca doméstica (Musca domestica), como en el resto de insectos, el corazón es un tubo corto que recorre la parte dorsal del abdomen, con pequeñas aberturas laterales por las que entra la hemolinfa. Según la guía de entomología general de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, ese tubo empuja la hemolinfa hacia la cabeza y la deja bañar los órganos sin circuito cerrado, un diseño que basta para un animal tan pequeño.

En otros dípteros estudiados a fondo, el reparto de válvulas también es modesto. La revisión sobre la morfología del corazón de la mosca de la fruta (Drosophila melanogaster) publicada en 2016 en la revista Journal of Cardiovascular Development and Disease (PMC) cuenta cinco pares de ostias en el corazón adulto y una o tres válvulas internas que lo dividen en cámaras. Nada que ver con un corazón de cuatro cámaras: es el mismo plan de tubo corto con entradas contadas.

El vaso dorsal no trabaja solo. En la base de las alas, de las antenas y de las patas hay órganos pulsátiles accesorios, pequeñas bombas musculares que empujan el fluido hacia esos apéndices, por donde el tubo principal no llega. Lo recoge la entrada sobre morfología de los insectos de la Wikipedia en inglés: la hemolinfa circula hacia los apéndices en un solo sentido con ayuda de bombas musculares u órganos pulsátiles accesorios. La NCSU añade que el cuerpo está dividido por diafragmas en senos (pericárdico, perivisceral y perineural) que separan los distintos circuitos del fluido.

Las ostias: las válvulas por las que entra la hemolinfa

Las ostias son los orificios con válvula de un solo sentido que hay en la pared del corazón. Funcionan en dos tiempos, igual que las válvulas de una bomba manual.

  • Diástole. El músculo del corazón se relaja. Las ostias se abren y la hemolinfa entra desde la cavidad del cuerpo hacia el interior del tubo.
  • Sístole. El músculo se contrae. Las ostias se cierran para que el fluido no vuelva a salir por donde entró, y la contracción lo empuja hacia delante, hacia la aorta.

Esa contracción no es un golpe único, sino una onda. Cada cámara del corazón está sujeta a la pared del cuerpo por unos músculos llamados alares, y la contracción avanza de atrás hacia delante, de cámara en cámara. Es un bombeo peristáltico, el mismo tipo de movimiento con el que tu intestino desplaza su contenido. La NCSU lo describe así: durante cada fase diastólica las ostias se abren para dejar entrar hemolinfa desde la cavidad corporal, y las contracciones peristálticas fuerzan el fluido hacia delante de cámara en cámara. La UCR precisa el papel de los músculos alares: al dilatar la cámara dejan entrar el fluido por las ostias, y las ostias se cierran cuando los músculos circulares de la cámara se contraen.

Este mismo diseño, un tubo dorsal con ostias valvuladas, se ha estudiado con detalle en el mosquito Anopheles gambiae, un díptero como la mosca. El trabajo de League y colaboradores, publicado en 2015 en Journal of Experimental Biology, describe la estructura de su vaso dorsal y confirma que el esquema es el mismo que acabas de leer.

Cuántas veces late el corazón de una mosca

No hay una cifra única. El ritmo cardiaco de los insectos cambia mucho de una especie a otra y, dentro de la misma especie, de un momento a otro. Según la NCSU, suele moverse entre unas 30 y unas 200 pulsaciones por minuto. Dos cosas lo gobiernan:

  • La temperatura. El ritmo baja cuando el ambiente se enfría y sube cuando se calienta. Una mosca al sol de mediodía tiene el corazón más rápido que la misma mosca al amanecer.
  • La actividad. Cuanto más se mueve el insecto, más deprisa late.

Para que te hagas una idea de un valor concreto medido, un estudio publicado en 2025 sobre registro de la actividad cardiaca en artrópodos obtuvo en el saltamontes una frecuencia media del vaso dorsal de 2,1 hercios, es decir, unas 126 pulsaciones por minuto. Lo puedes consultar en el artículo de Wang y colaboradores en PubMed Central. Ese valor cae en mitad del rango general que da la NCSU. El ritmo vital de una mosca, su corazón incluido, va ligado a su corta existencia; si te interesa ese lado, tienes el artículo sobre cuánto vive una mosca.

Por qué la hemolinfa no es sangre (ni es roja)

El fluido que bombea el vaso dorsal se llama hemolinfa. Es lo que llamamos la «sangre» de las moscas, pero la comparación falla en lo esencial: la hemolinfa no transporta oxígeno. Y como no transporta oxígeno, no necesita hemoglobina, el pigmento que da el color rojo a tu sangre. Tampoco tiene glóbulos rojos. La NCSU es tajante: con la excepción de unos pocos mosquitos acuáticos, la hemolinfa de los insectos no contiene hemoglobina ni glóbulos rojos.

Esa excepción merece una línea. Algunos mosquitos quironómidos sí tienen hemoglobina, y por eso sus larvas acuáticas son rojizas. Son casos contados. En la mosca doméstica y en la inmensa mayoría de los insectos, la hemolinfa es un fluido claro, a veces verdoso o amarillento. Según la misma fuente, en torno al 90 % de la hemolinfa es plasma, un líquido acuoso. Por eso, cuando aplastas una mosca, lo que sale no es rojo.

¿Qué hace entonces la hemolinfa, si no lleva oxígeno? Varias cosas:

  • Reparte nutrientes. Proteínas, azúcares, sales y hormonas viajan disueltos en ella hasta los tejidos. La entrada sobre hemolinfa de la Wikipedia en inglés señala que en la mayoría de los insectos contiene nutrientes como proteínas y azúcares, pero no se usa para transportar oxígeno.
  • Recoge desechos. Los restos del metabolismo se retiran por esta vía.
  • Defiende al insecto. Lleva células inmunes, los hemocitos, que coagulan las heridas para taponarlas y encapsulan a los invasores, como parásitos, para aislarlos.
  • Funciona como sistema hidráulico. Cuando la mosca adulta sale de la pupa, tiene las alas arrugadas. Bombea hemolinfa a presión hacia ellas para desplegarlas antes de que el exoesqueleto se endurezca. La Wikipedia lo describe como algo parecido a un sistema hidráulico que permite expandir segmentos antes de que se esclerotice la cutícula.

La siguiente tabla resume las diferencias entre lo que hay dentro de una mosca y lo que hay dentro de ti.

Mosca Vertebrado (tú)
Órgano que bombea Vaso dorsal: tubo corto en el abdomen con dos o tres pares de ostias Corazón con cámaras
Tipo de circuito Abierto: el fluido circula libre por el hemocele Cerrado: arterias y venas
Fluido Hemolinfa clara o amarillenta, sin glóbulos rojos ni hemoglobina Sangre roja con glóbulos rojos y hemoglobina
Quién lleva el oxígeno Las tráqueas, directamente a las células La sangre
Pulmones No Sí

Cómo respira una mosca sin pulmones

Si la hemolinfa no reparte oxígeno, alguien tiene que hacerlo. En los insectos, ese trabajo lo hace un sistema de tubos de aire que llega hasta las propias células. La extensión agraria de la Universidad Estatal de Iowa lo explica en una frase: en los insectos la respiración está separada del sistema circulatorio, y el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono se hace a través de una red de tubos llamados tráqueas.

Espiráculos, tráqueas y traqueolas

El aire entra por los espiráculos, unos orificios situados a los lados del tórax y del abdomen. Lo habitual es un par por segmento. Cada espiráculo tiene una válvula muscular que se abre para dejar entrar aire y se cierra para que el insecto no pierda agua por evaporación, un riesgo serio en un animal tan pequeño. La lección sobre el sistema respiratorio de la NCSU describe esta distribución por segmentos y el control de las válvulas.

Desde los espiráculos, el aire pasa a las tráqueas, tubos que se ramifican una y otra vez y se van estrechando. Las ramas más finas son las traqueolas, y llegan hasta las células de cada tejido. Allí el oxígeno pasa del aire a la célula sin intermediarios. La entrada de la Wikipedia en inglés sobre el sistema respiratorio de los insectos lo resume: los insectos tienen espiráculos en el exoesqueleto para que el aire entre en las tráqueas, y esos tubos entregan el oxígeno directamente a los tejidos.

Por qué el oxígeno no viaja por la «sangre»

En tu cuerpo, el aire se queda en los pulmones y es la sangre la que recoge el oxígeno allí y lo lleva a cada célula. En una mosca el recorrido es al revés: es el aire el que viaja hasta la célula. Como el tubo de aire ya toca el tejido que lo necesita, no hace falta un fluido que haga de transportista, ni un pigmento como la hemoglobina que lo cargue. Por eso la hemolinfa queda libre para repartir nutrientes y defender al insecto, y por eso puede ser clara.

Esto también explica por qué el vaso dorsal de la mosca puede ser tan modesto. No tiene que empujar el fluido con fuerza suficiente para que llegue oxígeno a tiempo a cada rincón del cuerpo. Solo tiene que mantener la hemolinfa en movimiento.

En insectos pequeños, el aire se mueve por las tráqueas por simple difusión: entra y sale sin que el animal haga nada. Los insectos grandes necesitan ayuda. Según la NCSU, abren unos espiráculos y cierran otros mientras usan los músculos del abdomen para expandir y contraer el volumen del cuerpo, de forma alterna. Ese bombeo abdominal empuja el aire de un extremo al otro del cuerpo, como un fuelle. La Wikipedia añade que el control muscular de los espiráculos sirve también para reducir la pérdida de agua.

¿Se puede ver latir el corazón de una mosca?

A simple vista, no. El vaso dorsal es un tubo blando y fino que está debajo del exoesqueleto, en la cara superior del abdomen. Para verlo hace falta abrir el insecto o mirar a través de la cutícula con aumentos y buena luz, como hacen los estudios de laboratorio que ya has visto citados, en los que se mide la actividad cardiaca con instrumentos.

Lo que sí puedes ver en una mosca posada es que el abdomen se mueve. Se hincha y se contrae de forma rítmica. Es fácil confundirlo con un latido, pero no lo es. Son los movimientos de ventilación: el bombeo abdominal con el que el insecto empuja el aire por sus tráqueas. Respiración, no circulación. Los dos sistemas van separados, y el que se ve desde fuera es el respiratorio.

Esta confusión es parecida a otras que rodean a las moscas. Tienen cerebro, pero no funciona como el nuestro, como te contamos en si las moscas tienen cerebro. Tienen ojos, pero ven de otra manera, como explicamos en cómo ven las moscas. Y la pregunta de si sienten dolor tiene una respuesta igual de matizada. Con el corazón ocurre lo mismo: lo tienen, pero la palabra nos engaña si la aplicamos sin más.

Preguntas frecuentes

¿Las moscas tienen corazón?

Sí. Es el vaso dorsal, un tubo muscular que ocupa los últimos segmentos del abdomen y tiene válvulas de entrada llamadas ostias. No es un corazón con cámaras como el de los vertebrados.

¿Cuántas veces late el corazón de una mosca?

Depende de la especie, de la temperatura y de la actividad. En los insectos suele ir de unas 30 a unas 200 pulsaciones por minuto, y sube con el calor y con el movimiento.

¿Las moscas tienen sangre?

Tienen hemolinfa, un fluido claro o amarillento sin glóbulos rojos ni hemoglobina. No transporta oxígeno: reparte nutrientes, retira desechos y lleva las células de defensa.

¿Cómo respiran las moscas si no tienen pulmones?

Por espiráculos, tráqueas y traqueolas. El aire entra por los orificios laterales del cuerpo y recorre tubos cada vez más finos hasta llegar directamente a las células, sin pasar por el fluido circulatorio.

¿Las moscas tienen venas y arterias?

No. Su sistema circulatorio es abierto. Solo el vaso dorsal es un órgano cerrado; el resto de la hemolinfa circula libre por el hemocele, las cavidades del cuerpo donde están los órganos.