
Sí, las moscas tienen cerebro, aunque nada parecido al nuestro. Su sistema nervioso central son unas 166.000 neuronas repartidas entre el cerebro, los lóbulos ópticos y el cordón nervioso ventral. Es diminuto, cabe en la cabeza de un insecto, pero aprende, recuerda olores, duerme y decide a dónde volar.
¿Tiene la mosca un cerebro como el nuestro?
No. Nosotros metemos todo el mando en un cráneo: cerebro y médula espinal protegidos por hueso. La mosca no tiene cráneo ni columna. Su sistema nervioso central es un cerebro alojado en la cápsula de la cabeza y un cordón nervioso ventral que recorre el cuerpo por debajo del tubo digestivo, con un ganglio en cada segmento.
Para entenderlo, piensa en dos centros de mando que se pasan información todo el rato. El cerebro procesa lo que ven los ojos y lo que huelen las antenas. El cordón nervioso no es un simple paquete de cables: contiene buena parte de la maquinaria de cálculo que dispara el caminar, el vuelo o el cortejo. Un detalle que sorprendió a los investigadores cuando terminaron el mapa de 2026 es que el cordón no solo transporta órdenes, también decide. Ahí se organiza, por ejemplo, el batido de alas que permite la velocidad a la que vuela una mosca.
Cuántas neuronas tiene una mosca
Aquí está el dato que deja a todo el mundo pensando. La mosca de la fruta (Drosophila melanogaster), el insecto que llevamos más de un siglo estudiando en el laboratorio, tiene unas 166.000 neuronas en todo su sistema nervioso central. Eso incluye cerebro, cordón nervioso y lóbulos ópticos.
Suena a poco, y lo es comparado con nosotros: el cerebro humano ronda los 86.000 millones de neuronas. Pero la mosca hace con 166.000 lo que no esperarías: aprende qué olores acompañan a un castigo, se orienta, regula su sueño, corteja y escapa de lo que le hace daño. La clave no es cuántas neuronas tiene, sino cómo las conecta.
| Sistema nervioso | Neuronas | Fuente |
|---|---|---|
| C. elegans (gusano) | 302 | Nature 2024 |
| Mosca de la fruta, larva | 3.016 | Cell 2026 (vía El País) |
| Mosca de la fruta, cerebro adulto (hembra) | 139.255 y unos 54,5 millones de sinapsis | Nature 2024 |
| Mosca de la fruta, sistema nervioso completo | 166.000 | Cell 2026 |
| Ser humano | Unos 86.000 millones | El País, 3-sep-2026 |
Las cifras salen de dos trabajos. El primero es el mapa completo del cerebro adulto, publicado por Dorkenwald y colaboradores en Nature en 2024. El segundo es la serie de cuatro artículos de Cell de 2026 que amplía el mapa a todo el sistema nervioso, resumida en español por Ana Lozano del Campo en El País el 3 de septiembre de 2026.
Para qué sirve cada parte
El sistema nervioso de la mosca no es una masa uniforme. Cada región tiene su trabajo, y el reparto se conoce bastante bien.
| Parte | Dónde está | Qué hace |
|---|---|---|
| Cerebro central | En la cápsula de la cabeza | Toma las decisiones: qué hacer, a dónde ir, si merece la pena acercarse a eso que huele bien. |
| Lóbulos ópticos | Dos masas enormes detrás de los ojos | Procesan lo que captan los ojos compuestos. El análisis del conectoma de 2026 mostró que más de la mitad de los tipos de neuronas del cerebro participan en procesar imágenes. |
| Cuerpos pedunculados (mushroom bodies) | Dos estructuras con forma de hongo dentro del cerebro | Aquí vive la memoria. Las bautizó Félix Dujardin en 1850; sus neuronas internas, las células de Kenyon, las describió Frederick Kenyon en 1896. En una mosca hay unas 2.500. |
| Cuerpo central (central complex) | En el centro del cerebro | Un pequeño grupo de neuronas que funciona como brújula interna: integra la orientación y lo que el insecto ya sabe para decidir hacia dónde se mueve. |
| Cordón nervioso ventral | A lo largo del cuerpo, bajo el tubo digestivo | Los circuitos que ejecutan el movimiento, con ganglios por segmentos. |
Si quieres ver cómo trabajan los lóbulos ópticos con esos ojos de miles de facetas, lo contamos en cómo ven las moscas. Las descripciones anatómicas proceden de las entradas de Wikipedia sobre Drosophila melanogaster y de Wikipedia en inglés sobre el cuerpo pedunculado.
Las células de Kenyon: la memoria en una habitación diminuta
Si hay que señalar dónde aprende una mosca, es aquí. En un espacio donde nosotros meteríamos miles de millones de neuronas, la mosca guarda el recuerdo de un olor concreto con un par de miles de células de Kenyon.
¿Cómo se comprueba? Con un experimento ya clásico. Se expone a la mosca a dos olores, uno de ellos acompañado de una pequeña descarga eléctrica. Después se la suelta en un laberinto en forma de T con un olor en cada extremo, y se cuenta cuántas evitan el que iba con la descarga. Si lo evitan, es que aprendieron y lo recordaron. Si se les destruyen los cuerpos pedunculados, dejan de aprender: la estructura es necesaria para la memoria olfativa asociativa. El experimento está descrito en la entrada sobre el cuerpo pedunculado.
¿Duermen las moscas?
Sí, de una forma que los neurocientíficos llaman sueño sin reparos. La mosca tiene periodos de reposo con rasgos medibles, y las neuronas de los cuerpos pedunculados están metidas en el ajo: reciben señales de neuronas serotoninérgicas y GABAérgicas que mantienen al insecto despierto. Estimular esas neuronas de forma artificial fuerza el sueño, y la serotonina y el GABA inhiben a las neuronas diana del cuerpo pedunculado. Ese ciclo de descanso y actividad forma parte de la vida de las moscas desde que salen de la pupa.
¿Sienten dolor? Lo que sí sabemos
Sin cerebro de mamífero, no hay dolor como el que sientes tú. Pero la mosca sí tiene neuronas nociceptivas: células que detectan estímulos que dañan el tejido y disparan una respuesta de escape. Se ha descrito incluso un mecanismo que baja desde el cerebro para frenar esa respuesta cuando no merece la pena huir. Lo publicaron Oikawa y colaboradores en 2023, en un artículo disponible en PubMed Central.
Lo explicamos con detalle en ¿Sienten dolor las moscas cuando las matamos?. Y si te preguntas qué transporta las señales químicas por ese cuerpo sin venas, la respuesta está en si las moscas tienen sangre.
Macho y hembra: dos cerebros con el mismo ADN
Otro hallazgo del mapa de 2026. Machos y hembras comparten genoma, pero sus circuitos no son idénticos. Alrededor del 4,8 % de las neuronas del cerebro masculino son específicas de ese sexo, frente al 2,4 % en el femenino, y en el macho hay un 9 % más de neuronas cuyas conexiones difieren entre sexos. Genes como fruitless y doublesex están expresados en ambos, pero de distinta forma, y eso acaba cambiando cómo se conectan.
Es lo que permite que el macho corteje vibrando un ala para «cantarle» a la hembra mientras ella no lo hace. El comportamiento nace del cableado, no de un órgano nuevo. Los porcentajes los recoge El País a partir de los artículos de Cell.
Qué hace la mosca con los neurotransmisores
El cerebro de la mosca habla el mismo idioma químico que el nuestro, con un vocabulario algo distinto. Usa GABA, glutamato, acetilcolina, serotonina y dopamina, y añade la octopamina, que en los invertebrados hace las veces de la noradrenalina. El mapa del cerebro adulto publicado en Nature en 2024 anotó precisamente eso: qué neurotransmisor usa cada neurona.
Preguntas frecuentes
¿Las moscas tienen cerebro?
Sí. Tienen un cerebro en la cabeza y un cordón nervioso ventral, que juntos forman su sistema nervioso central: unas 166.000 neuronas.
¿Cuántas neuronas tiene una mosca?
La mosca de la fruta tiene unas 166.000 neuronas en todo su sistema nervioso central. Solo su cerebro adulto tiene 139.255 neuronas y unos 54,5 millones de sinapsis.
¿Dónde guarda la mosca la memoria?
En los cuerpos pedunculados, dos estructuras también llamadas «mushroom bodies». Sus neuronas internas, las células de Kenyon, son las responsables del aprendizaje y la memoria olfativa.
¿Sienten dolor las moscas?
Tienen neuronas nociceptivas que detectan estímulos dañinos y desencadenan escape, pero no un dolor como el de los mamíferos.
¿Duermen las moscas?
Sí, tienen periodos de sueño. Las neuronas del cuerpo pedunculado, reguladas por serotonina y GABA, controlan la vigilia.
¿Es igual el cerebro de una mosca macho y de una hembra?
No. En el macho, alrededor del 4,8 % de las neuronas del cerebro son específicas de su sexo; en la hembra, el 2,4 %. Los genes fruitless y doublesex se expresan de forma distinta en cada uno.
