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¿Por qué los leones se suben a los árboles?

 

Los leones forman parte de la familia de los gatos y como tales poseen la habilidad de trepar por los árboles. Pero… ¿lo hacen alguna vez? La respuesta es que raramente, pero sí. No es su costumbre, pero algunos sí lo hacen. Otra cosa es que sepamos exactamente las razones para que se produzcan de dicha mLeón con moscasanera. Ni siquiera los expertos lo saben con certeza, así es que se dedican a formular conjeturas.

Las explicaciones más plausibles son las siguientes:

a) Que los leones trepan para escapar de las moscas que, en África y sobre todo durante ciertos períodos del año, son muy fastidiosas. Las moscas comunes martirizan a muchas presas diferentes, pero a veces diríase que la tienen tomada con los leones, los cuales muchas veces cuando descansan en el suelo a duras penas pueden mantener los ojos abiertos por esa causa. Luego está una especie determinada de moscas: las grandotas tse-tsé, que son especialmente malas porque resulta además que tienen una picadura muy dolorosa [Fotografia de Juan Ledo: un león descansando en el Ngorongoro (Tanzania), en junio de 2011].

También se dice que los leones no sólo escapan de los dípteros, sino de otros muchos otros insectos, como de las hormigas, algunas de cuyas especies en estas regiones del mundo son especialmente incordiantes.

Y, ya puestos, también podrían huir del estrépito que arman con sus estampidas las manadas de elefantes y búfalos, lo que resulta nefasto para sus siestas.

b) Que huyen del calor asfixiante que genera despiadadamente el sol africano durante el tiempo diurno y en las ramas encuentran la tranquilidad y frescura de las alturas arborícolas.

c) Para hacer vida social. Si pinchas aquí podrás ver un video en el que se ve a una manada que diríase se ha aupada a un árbol estrechar vínculos familiares. Los pequeños cachorros han subido sin dificultad y juguetean por las ramas haciendo acrobacias, mientras que la leona adulta, debido a su peso, evolucionan con un poquito menos de facilidad.

d) Para otear inadvertidamente a sus posibles presas, a las que luego darán la caza. De las anteriores explicaciones, seguramente los motivos reales por los que los leones deciden subirse a los árboles será una mezcla de las tres primeras, pero no parece demasiado fundado pensar que nuestro depredador se suba a esas alturas para preparar su caza: por un lado, porque allí siempre los encontramos repantigados, ganduleando, dormitando, pensando en todo menos en ponerse a trabajar. Y por otro lado porque los leones suelen cazar de noche, cuando la oscuridad les hace pasar inadvertidos a las presas de las que suele alimentarse, que son más rápidas que él.

Eso sí, que no se suban para otear la caza no significa que no se suban … ¡para cazar! O, mejor dicho, para robar lo que otros han cazado. En efecto, en la imagen que sigue se demuestra gráficamente que los leones a veces se suben a los árboles para quitarles a los leopardos su comida. La fotografía, tomada por Brenda Ruznak, se hizo muy famosa después de que fuera publicada en la revista de la National Geographic Society en agosto del 2010. Alí se decía que Ruznak, de 50 años, se hallaba de safari (safari significa viaje en idioma swahili) en el parque nacional Serengueti, en Tanzania cuando captó una escena de la cual su guía dijo no haber visto nada parecido en 25 años: un leopardo salta para alejarse de un león (este ultimo había trepado para arrebatarle al felino más pequeño la presa que acababa de matar).

Brenda RusnakLos leones tienden a dominar a felinos más pequeños como los leopardos en las áreas donde son simpátricos (en biología, dos especies o poblaciones se dice que son simpátricas cuando ambas viven en la misma área geográfica, o en áreas que se solapan, y son capaces de encontrarse entre ellas). Aquí la poco habitual conducta de los leones (Panthera leo) de trepar a los arboles pone de manifiesto la competencia intraespecifica que existe en las sabanas africanas entre estos dos grandes depredadores del orden Carnivora, donde el león manda en la cadena trófica sobre su pariente, el leopardo (Panthera pardus), al que suele robar las presas y matar a sus cachorros e incluso a ellos mismos cuando tienen oportunidad.
           
El leopardo defiende a sus cachorros relamiéndolos bien, para que no huelan y den pistas a los depredadores (ese mismo instinto tiene cualquier gato común), y escondiéndolos en zonas de hierba densa, donde no puedan ser vistos. Y defienden su comida subiéndola a un árbol. Que un león robe a un leopardo es algo que difícilmente ocurrirá a ras de suelo porque el leopardo anda siempre despabilado y no demora mucho en eso de poner a recaudo su merienda, lo que quiere decir que la apropiación normalmente se debe producir en las ramas del árbol. Por lo demás, para el león practicar la caza mayor es costoso, pero cazar las presas pequeñas a las que se dedica el leopardo, es imposible, así es que robar esas presas pequeñas al leopardo no les parece un mal plan.
           
¿Quién gana en esa batalla arborícola entre el león y el leopardo? Los leones son animales pesados, los felinos más grande después de los tigres, y si los pusiéramos en una báscula darían entre 150-250 kg los machos adultos y entre 120-180 kg las hembras adultas, mucho más que los pequeños leopardos, que son más ágiles y sólo pesan 40-90 kg los machos adultos, y 30 - 60 kg las hembras adultas. Y aunque el león es mucho más agil de lo que puede sugerir su silueta, no deja de ser un gato y, como tal posee la habilidad de subirse a los árboles. Pero hay que excepcionar a los más grandes y a los más viejos, para los cuales por culpa de la gravedad es difícil o incluso imposible que su débil musculatura separe demasiado su barriga del suelo.

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2010-2013 Juan Ledo
mosca@sinek.es