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¿Qué es la entomología forense o médico–legal?

Cuando pasan más de seis se entra en una etapa caracterizada porque el cadáver se halla en un estado de sequedad muy importante; en este momento aparecen en el cadáver verdaderas masas de ácaros, generalmente de tamaño microscópico, que se cuentan por millares de individuos. Pertenecen a ocho o diez especies no bien conocidas. Los más estudiados son los que pertenecen al grupo de los tiroglífidos (Tyroglyphus siro). En ocasiones pueden ser observados en el jamón muy seco, cecina u otros productos secos o ahumados. [En la imagen, un fotograma de la serie CSI, una de las más exitosas de la historia de la televisión.]

Crimen Scene InvestigationTras la desaparición de los ácaros el cadáver ya está completamente seco; hacen entonces su aparición una serie de coleópteros que van a alimentarse de los restos de pelo, piel, uñas, etc, como el Dermestes maculatus o el Attagenus verbasci, al a tiempo que vuelven a aparecer algunas especies de derméstidos que ya habían aparecido en etapas anteriores. Aparecen también algunos lepidópteros con los mismos hábitos alimenticios en estado larvario: Aglossa caprealis, Tineola bisselliella, entre otros. Al cabo del año o año y medio de la muerte del cadáver apenas quedan huesos, escasos restos orgánicos, y restos de los artrópodos que lo han visitado. En este momento hacen su aparición tres especies de coleópteros muy característicos que se alimentan de estos residuos: Ptinus brummeus, Trox hispanus y Tenebrio obscurus.

Resumiendo diremos que los episodios entomológicos post-mortem se inician con los dípteros; a continuación suelen aparecen los coleópteros, que durante un tiempo convivirán en nichos diferentes con los dípteros; y por ultimo convivirán, también en nichos diferentes, coleópteros, ácaros y lepidópteros. Pero la propia secuencia de colonización y las especies implicadas variarán en función de múltiples parámetros, entre los que destacan la región biogeográfica, la época del año y las características ambientales particulares del hábitat en que se encuentre el cadáver.

Pero los diferentes tipos de artrópodos que llegan a un cadáver pueden clasificarse no sólo en función de su momento de llegada al mismo, sino también en función de por qué están allí:

colémboloErrores

El intervalo postmortem puede ser usado para confirmar o refutar la coartada de un sospechoso y para ayudar en la identificación de víctimas desconocidas enfocando la investigación dentro de un marco correcto de tiempo, por lo que toda investigación encaminada a definir con la mayor exactitud el valor de dicho intervalo puede llegar a ser vital en la investigación de un homicidio.

Pero la determinación del tiempo transcurrido desde la muerte es compleja y debe ser tratado con mucha cautela, pues existen con frecuencia muchos factores desconocidos, que hacen difícil llegar a unas conclusiones definitivas.

Después de dejar bien claro que para una correcta estimación del intervalo postmortem mediante procedimientos entomológicos hay que tener en cuenta que cada caso es único y diferente de los demás; enumeraremos los principales problemas que pueden aparecer:

Historia de la entomología forense

Se dice que el nacimiento de la entomología médico criminal se produjo en el siglo XIII, en China, cuando alrededor del año 1235, Sung Tz’u, un juez que vivió durante la Dinastía Song (no confundirlo con el famoso y muy anterior Sun Tzu, el autor de El arte de la guerra), utilizó el estudio de los insectos para resolver un homicidio consistente en que había aparecido un labrador degollado por una hoz. Para resolver el caso hicieron que todos los labradores de la zona que podían encontrarse relacionados con el muerto, depositasen sus hoces en el suelo, al aire libre y a pleno sol, vigilados por soldados. Se observó que tan solo a una de ellas acudían las moscas y se posaban sobre su hoja, lo que llevó a la conclusión de que el dueño de dicha hoz debía ser el asesino, pues las moscas eran atraídas por los restos de sangre que habían quedado adheridos al arma criminal.

Pero no fue sino hasta mediados del siglo XIX, en Francia que la ciencia surgió como tal. Mateu Orfila (1787-1853), listó en 1848 30 insectos y otros artrópodos que colonizaron un cuerpo, sus observaciones pueden ser las primeras en sistematizar el conocimiento de la sucesión de artrópodos; aunque al Dr. Louis François Etienne Bergeret (1814–1893) se le da el crédito de aplicar este conocimiento a un caso criminal: por evaluación de la fauna de insectos determinó (1855) el intervalo post-mortem.

Jean Pierre Mégnin (1828-1905), que identificó ocho etapas de descomposición humana, amplió y sistematizó los estudios en una comunicación a la Academia de Ciencias, en 1887, bajo el titulo de “La fauna de las tumbas”, aunque, el auténtico nacimiento de la entomología medico – legal tuvo lugar en 1894 con la publicación de “La fauna de los cadáveres. Aplicación de la Entomología a la Medicina Legal” en 1894.

A pesar de los estudios realizados por Megnin y colaboradores, la Entomología medico – legal se vio estancada desde finales del siglo XIX hasta mitad del XX.

En el año 1978, Marcel Leclercq publicó "Entomología y Medicina Legal: Datación de la Muerte" y, en 1986, Kenneth George Valentine Smith publicó "Manual de Entomología Forense". A partir de este momento la trayectoria de la entomología forense ha venido en ascenso. Muchos autores han dedicado su tiempo y conocimientos a estos estudios, dando lugar a innumerables casos policiales en los que han contribuido los entomólogos.

Uno de los trabajos más destacados es la obra de Jason Byrd y James Castner, titulada "Forensic Entomology: The Utility of Arthropods in Legal Investigations", publicado en el año 2001. Mark Benecke ha contribuido con una gran cantidad de aportes a la entomología forense, entre los cuales se destaca el libro "Insects and Corpses", editado en el 2002. En este mismo año Greenberg y Munich publican "Entomology and the Law: Flies as Forensic Indicators", donde se describen las moscas de importancia forense.

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2010-2012 Juan Ledo
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